¿Qué se esconde tras la búsqueda de la perfección?

A menudo buscar la perfección implica una rigidez de base de la persona, que necesita aferrarse a un orden estricto y a menudo ideal. Esta rigidez mental, como una carcasa, nos impide poder conectar verdaderamente con nosotros mismos y con nuestras motivaciones y deseos más particulares.

La perfección, el perfeccionismo y la idealización pueden tener que ver con estructuras mentales rígidas, a modo de corazas; maneras de pensar de las que nos servimos , pero que más que eso nos sirven a modo de caparazón, para separarnos de nuestros verdaderos deseos y motivaciones, de los que a menudo huimos por temor, porque contradicen lo que nos han transmitido o esperan de nosotros… En definitiva nos auto impedimos vivir una vida más acorde con nuestra verdadera esencia. Hay una frase asociada a Mario Benedetti que lo ilustra muy bien: “La perfección es una pulida colección de errores”.

En muchas personas existen potentes ideales personales, profesionales, sociales, éticos, que más que guiar como un faro -como sería deseable- a la persona, se “incrustan” en la propia personalidad haciendo de tapón, constriñendo u ocultando otros aspectos de la propia personalidad de los que nada queremos saber; a menudo estos aspectos tan ocultos suelen aparecer causando sufrimiento psicológico, dado que aunque nos empeñemos en ocultarlos hasta lo más hondo de nuestra mente, no desaparecen.

Cuando el ideal, la búsqueda de la perfección, la rigidez, hacen de pantalla para impedir que se expresen otros aspectos más internos, más genuinos, más nuestros, todos estos aspectos regresarán en algún momento en forma de distintos malestares.

Usar los ideales de esta manera que obtura y tapa cosas propias de uno mismo, daña a la persona; nos daña a nosotros mismos de diferentes maneras:

  • Desconociendo y reprimiendo verdades nuestras que uno no quiere asumir y que quedan bajo la pantalla de ese ideal, lo cual siempre causará que se expresen por otra lado produciendo sufrimiento.
  • Condenándonos a la eterna insatisfacción de aspirar a algo que  es imposible, que ni tan siquiera existe y que no es nuestro.
  • Bloqueando que sepamos utilizar nuestras opciones de hacer y vivir con nuestras auténticas,  y verdaderas virtudes y carencias.

Por esto es fundamental realizar el proceso de quitar capas, corazas, caparazones y armaduras, que  siempre implica un dolor, sobretodo porque estas corazas a veces están insertadas y fusionadas de manera muy intrincada e intensa con nuestra verdadera personalidad. No obstante este proceso es necesario de cara a poder vivir y disfrutar de manera genuina, con mayor armonía con uno mismo, de aquellas partes buenas que uno tiene y de las que no lo son tanto.

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