Las Emociones no son Negativas

En esta ocasión hablaremos de emociones, pero de esas emociones que se consideran negativas. Como psicólogos percibimos un excesivo énfasis que se hace desde diferentes sectores en que determinadas emociones son negativas, y por lo tanto, es necesario controlarlas de manera muy eficaz, dado que son sospechosas de males psicológicos importantes, de ser las que causan problemas sociales y destruyen las relaciones…

Emociones tales como la tristeza, la ira, el enfado, tienen bastante mala prensa, y parece que desde mucho sectores casi son elementos a eliminar, antes incluso de que uno pueda hacerse la pregunta de qué hace ahí esa ira, esa tristeza… porque, si aparece evidentemente es por algo, y alguna función cumple ¿No?

Estas emociones dolorosas, y consideradas artificialmente negativas son simples indicadores, brújulas de como marchan las cosas por dentro de una persona, por lo que si el enfoque es simplemente controlar, suprimir, gestionar estas emociones sin preguntarse nada más, nos quedamos igual que estábamos antes, sin saber por qué aparecen y sin poder cambiar la situación de fondo que las puede causar.

esconder las emociones

Otro tanto sucede con la dificultad que existe hoy en día de poder aceptar y vivir plenamente un proceso genuinamente humano como es el duelo, donde reina la particularidad de cada individuo: cada uno necesita su tiempo y lo procesa de la manera que mejor puede. Es muy habitual que un duelo (sobre todo ante de la muerte de personas muy cercanas) se medique, cuando esto a la larga puede provocar más dificultades para la persona si no ha podido hacer el proceso de desligarse afectivamente de aquello que ha perdido para abrir las puertas a nuevas cosas. Una de las prerrogativas principales del duelo, si este no se complica (esto son las excepciones) es que es temporal e irá cediendo por si mismo.

La experiencia nos dice que cuando hay algún tipo de dificultad con emociones y sentimientos como la tristeza, el enfado, la ira, es más bien porque precisamente faltan por las razones que sean, y la persona no las puede expresar de la manera natural y sana, entonces aparecen con otras formas, a menudo con problemas puestos en el cuerpo. También es importante destacar, que precisamente la depresión, es un atasco de la tristeza en fluir y hacer su proceso natural, por lo tanto no se trata de suprimirla sino de que esta pueda seguir su curso natural hasta agotarse.

Es por ello que la concepción del trabajo terapéutico debería ir más del lado de la pregunta, de la investigación, que de querer ofrecer respuestas enlatadas que a menudo solo obturan los verdaderos motivos de sufrimiento de la persona.

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