Hablemos de Autoestima… por Laura Elías

Hoy publicamos el artículo “Hablemos de Autoestima” que nos ha hecho llegar Laura Elías, una de nuestras psicólogas registradas en RecomendarPsicologo.com. Muy interesante y a la espera de muchos comentarios! Aquí lo tenéis:

HABLEMOS DE AUTOESTIMA…

“(…)Si supiera que ésta fuera, la última vez que te viera salir por la puerta te daría otro abrazo, un beso, y te llamaría de nuevo para darte otro más”. (…)

Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.”

Gabriel García Márquez.

Frases como éstas, simbolizan el afecto que todo ser humano debe expresar a sus semejantes. Que importante es detenernos en el corre, corre de la vida y ponernos a analizar sobre la esencia misma de lo que somos ¿Y qué somos? Aves de paso que en este mundo dejamos huellas a las personas que están a nuestro alrededor.

La autoestima es el resultado de las experiencias y mensajes que dentro de la familia, la escuela y el medio nos  hicieron sentir valiosos e importantes, es obligación de padres, madres, y educadores comprendan que soy una persona humana. En los primeros 5 años de vida, se va formando en la familia, al empezar su escolaridad intervienen otros factores, sin embargo sigue siendo la familia el grupo más  importante para cimentar los valores que le servirán para toda su vida. Una de las claves para que el individuo logre un desarrollo psicológico saludable, es tener una sólida autoestima, término con el que respondemos a las preguntas: ¿Me acepto como soy?, ¿Merezco lo mejor?.

Importancia de tener buena autoestima
Importancia de tener buena autoestima

Trabajar en profundidad la autoestima. Para empezar a desmenuzar la bola de la baja autoestima, es fundamental  que decrezca la relación negativa del sujeto hacia sí mismo, será momento de ir mejorando en la positiva, es decir, en la autoestima propiamente dicha.; es como si pensáramos en mejorar una relación de pareja y no erradicáramos los reproches, insultos o menosprecios que se producen a diario en dicha relación. El mero hecho de erradicar o simplemente reducir la autocrítica destructiva ya será el inicio de un cambio de actitud del individuo. Este cambio de actitud hay que aprovecharlo para incrementar el cariño del sujeto hacia sí mismo, lo cual podemos realizar proponiendo una serie de componentes de la autoestima que, en definitiva, son las diferentes formas que tenemos los seres humanos de manifestar nuestro cariño, sea hacia nosotros mismos o hacia los demás.

A  continuación detallemos brevemente estos componentes  y como ponerlos en práctica:

Ayuda y apoyo: De la misma forma que ayudamos a un ser querido si lo necesita, podemos hacer lo propio con nosotros mismos. Podemos entender también cómo ayuda el mero respaldo moral, cómo el de los padres que animan a sus hijos cuando están realizando alguna tarea, o el de los espectadores de un evento deportivo cuando apoyan a su equipo. Esta ayuda se puede dar hasta en los problemas más banales y la persona debe reconocerse el mérito si actúa correctamente. Por ejemplo, si se le estropea la lavadora, puede reaccionar hundiéndose, culpándose o dejándose llevar por el desánimo o la desesperación; o bien puede actuar con autoestima, buscando lo mejor para él y llevando a cabo el componente  que acabamos de exponer, es decir, ayudándose ante el problema que se le ha presentado y actuando en consecuencia para resolverlo (echar un vistazo al aparato, probar si lo tiene bien enchufado o si no ha cerrado correctamente la compuerta, llamando al técnico si es preciso, etc.). Todo esto puede parecer superfluo o innecesario pero, a veces, las personas que se han dejado dominar en exceso por su mala relación consigo mismas  pueden llegar a extremos en los que ni siquiera se ayuden o apoyen en las dificultades, por mínimas o ridículas que puedan parecer.

Protección: Defenderse de cualquier ataque o peligro que provenga tanto del exterior como de  nosotros mismos (autocrítica destructiva). Debe exigir el respeto de los demás y, desde luego, exigírselo también a sí mismo. No puede permitir descalificaciones, insultos o juicios crueles, salvo la crítica objetiva y constructiva. Así como protegeríamos a un ser querido de ataques ajenos –e incluso de los que él mismo se inflija-, sin quedarse de brazos cruzados y, desde luego, sin aprovechar su vulnerabilidad, de la misma manera tiene que defenderse de ofensivas tanto del exterior como del interior, es decir, de otras personas o de él mismo.

Elogio: Es justo que reconozcamos los méritos que llevamos a cabo, y de la misma forma recompensarse aunque sólo sea moralmente por ello. Si un amigo ha conseguido un trabajo por méritos propios por sus aptitudes, les felicitarías y reconocerías su mérito. De la misma forma, si haces algo bien, es justo que te  valores adecuadamente ese logro.

Consuelo: Si estás pasando por un mal momento, en lugar de cebarte contigo mismo es positivo que te consueles y te animes a seguir adelante. Esto puede parecer una perogrullada, pero es una realidad que la persona con poca autoestima no sólo no se consuela cuando está mal, sino que todavía se ataca más, todavía aflora más su autocrítica destructiva. Pensemos en lo que harías si un ser querido estuviera vulnerable o  afectado por alguna circunstancia. Es más, pensemos que ni siquiera es un ser querido, sino una persona que no conoce. ¿Cómo reaccionarías?. ¿Atacándola todavía más, para rematarla? ¿O, más bien, le prestaría apoyo y, sobre todo, la consolaría?.  Esto mismo es lo que es sano contigo mismo: servirse de refugio, de contención de su dolor en los momentos en los que esté sufriendo o atravesando una mala racha, para así encontrar fuerzas con el fin de salir adelante.

Amor incondicional: Sin lugar a dudas, es el componente más importante y el que define lo que realmente es la autoestima. Su fundamento es que nos queramos a nosotros mismos independientemente de nuestras características, porque todas las personas tenemos un valor simplemente por el hecho de serlo. Cuando alguien tiene baja autoestima, intenta justificar lo poco que se quiere viéndose defectos, sacando pegas de su persona. Esto se hace porque se lleva mal consigo misma, de la misma forma que si odiara a alguien o le tuviera una manía tremenda, le vería pegas por doquier y justificaría su inquina con cualquier pretexto. En definitiva, la persona con baja autoestima se pone condiciones para quererse, así de sencillo.

Pongamos algún ejemplo de estas condiciones: “Si pesara cinco kilos menos, me aceptaría más”. “Si no fuera tan feo, mi vida tendría más sentido”. “Cuando me saque el carnet de conducir, seguro que me consideraré mejor”.

Imaginemos que, en lugar de ponerse esas condiciones el paciente a sí mismo, se las pone a un ser querido siguiendo nuestra propuesta de externalizar su propia relación.

Quedaría más o menos así: “Si pesaras cinco kilos menos, te aceptaría”. “Si fueras más guapo, tu vida tendría más sentido”. “Cuando te saques el carnet de conducir, seguro que te consideraré mejor”.

Ni que decir tiene que sólo un desaprensivo le diría semejantes barbaridades a un ser querido, que, desde ese momento, dejaría de considerarse “querido”. Esto sucede porque a la gente que queremos no le ponemos condiciones, la queremos  por quienes son, y no por lo que son. Una madre quiere a su hijo porque es su hijo, y no porque sea el más listo de la clase o porque tenga los ojos azules; es decir, poco le importarán estas cosas a sus sentimientos. Una vez más, de la misma forma debe proceder el individuo consigo mismo. Si a las personas que quieres no les pones condiciones, ¿por qué te las pones tú?. El componente básico de la autoestima es el amor incondicional, el quererse y estar uno consigo mismo al cien por cien sin “peros”, sin pretextos ni justificaciones. Esto es muy fácil de decir y muy difícil de hacer para la gente que no tiene una buena autoestima, pero el movimiento se demuestra andando y uno mismo tiene que ser consciente de que, efectivamente, puede  estar poniéndose condiciones para quererse. Mejor dicho, que puede estar buscándose pretextos para no hacerlo.

Con esta breve introducción ya podemos empezar a ayudar a la resolución de los problemas ansioso-depresivos, al ser la autoestima un elemento fundamental para dicha resolución.

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