Vacunarnos contra la depresión

Las vacaciones van llegando a su fin y empezaremos a oír eso tan estacional como “la depresión o síndrome postvacional. Antes que las consultas de psicólogos y psicólogas empiecen a llenarse de gente, quizás es un buen momento para hablar sobre qué es y cómo podemos empezar a vacunarnos contra la depresión.

En mi opinión, aquello que subyace, a veces muy escondido, tras los síntomas propios de eso que llamamos depresión, son una serie de posiciones básicas ante la vida, a veces muy arraigadas y desde mucho tiempo atrás, que provocan este sufrimiento, a menudo muy intenso en el sujeto.

¿En qué consisten generalmente esas posiciones? Habitualmente están muy intrincadas con recuerdos, experiencias, afectos, relaciones, pero básicamente suelen tener que ver con cómo la persona resuelve de manera concreta y continua una serie de temas que son habitualmente difíciles y complicados para todos los seres humanos, tales como decidir descubrir y seguir las propias directrices y reglas interiores para la vida, más allá de depender de los demás o de determinados vínculos y relaciones muy marcados (a menudo familiares) que no permiten que la persona, por sentirse demasiado vulnerable, débil, asustada… pueda forjarse una posición propia.

Queramos o no, por el hecho de venir al mundo existen una serie de cuestiones ante las que vamos a tener que responder como seres humanos, por el hecho de serlo. Estas cuestiones, determinan en mucho cómo nos vamos a sentir y a poder transitar por el resto de nuestra vida y tienen que ver con nuestra aceptación o no de que la vida no es perfecta, que el sufrimiento -el envejecimiento, la enfermedad o la muerte- es una realidad para todos en algún momento, que no existe nunca una garantía de poder quedar aparte e indemne del sufrimiento y que existe un cierto riesgo en luchar y encaminarse hacia aquello que se desea, pero es absolutamente necesario hacerlo para no quedar anclados en el sufrimiento.

 

la depresiónPoder hacer el laborioso trabajo de asumir que para poder vivir y acercarnos a aquello que nos mueve como personas, a realizarnos, es necesario dar pasos, forjándonos una posición propia y asumiendo que nadie va a poder contestar estos temas esenciales y estas preguntas por nosotros; que para poder alcanzar la alegría, la satisfacción y encaminarnos hacia la felicidad, es absolutamente vital hacer una apuesta por nosotros mismos en la que es necesario poder superar vínculos y posiciones paralizantes, de quedarnos en lo conocido, lo familiar… que a veces están muy incrustadas en nuestro psiquismo.

Es cierto que enunciado así parecería algo a decidir de un plumazo, pero a menudo, en personas que están sufriendo mucho,  y además sufriendo de una manera continuada , es necesario un proceso de ir construyendo esta posición propia ante la vida, que por las razones (cada caso tiene las suyas) que sea no se ha podido dar de la manera adecuada. En estos casos la ayuda psicológica es fundamental.

En definitiva la vacuna para la depresión, para no sufrirla o para poder liberarse de ella, tiene que ver con poder hacer una apuesta por uno mismo y por lo que uno interiormente,  a menudo muy escondido, anhela y desea, aceptando que es necesario ponerse en marcha para tratar de conseguirlo, pero que no tenemos la certidumbre de que lo lograremos.

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